COBRO DE IMPAGADOS VIA EXTRAJUDICIAL

 

Nuestro equipo de gestión extrajudicial, se ocupará de contactar con el deudor y buscar una solución que ponga fin a la situación de impago.

 

  • El primer requerimiento es inmediato, efectuándose a las 24 horas de la contratación de nuestro servicio de cobro de deudas, posteriormente, practicaremos otros requerimientos a través de correo ordinario, e-mail, teléfono, sms, entrevista personal, etc.... según la evolución del expediente.

 

  • Durante la gestión de cobro en fase extrajudicial, al deudor se le avisa del posible embargo de sus bienes (investigándose estos si procede), así como la inclusión en registros de morosos en caso de persistir la situación de impago

 

  • En caso de alcanzar un acuerdo de pago, Servicobro velará por el cumplimiento de este, generando avisos al deudor previos a la fecha de pago acordada.

 

  • En función de como se haya contraido la deuda (fortuita o intencionada) y la actitud del deudor, nuestros instructores recabarán las pruebas necesarias para  el paso del expediente a vía judicial y posterior presentación en el Juzgado, de querella criminal por estafa, insolvencia punible , apropiación indebida.... Vía Judicial

 

  • Para un eficaz servicio de cobro de impagados, hemos formado una RED NACIONAL DE AGENTES DE COBRO (debt collection network) gracias a los convenios de colaboración alcanzados con cobradores independientes y empresas de cobros de diferentes puntos de la geografía, así como un extenso equipo de abogados, procuradores, peritos, economistas auditores, investigadores y analistas de riesgos. Por otro lado, nuestros clientes serán informados puntualmente de la evolución de sus expedientes de cobro.

 

cobro de deudas con agente Nuestros agentes, encontrarán una fórmula de pago acorde a sus posibilidades.

CUANDO ENCARGAR LA GESTIÓN DE COBRO

 

Existen varios factores que influyen de una manera determinante a la hora de contratar a una empresa de cobros para gestionar la deuda de un cliente.

 

RELACIÓN CON EL DEUDOR

 

Por un lado está la relación mantenida con el deudor, si esta viene de mucho tiempo atrás suele ir en contra de los intereses de la propia empresa acreedora  que se encontrará con que su cliente le hará chantaje emocional, es decir, le reprochará la relación habida hasta la fecha y el dinero o beneficio que este ha proporcionado mientras ha pagado puntualmente, pidiendo más tiempo para pagar y ofreciendo todo tipo de promesas que luego el tiempo se irá encargando de desbaratar.

 

En los casos en que el cliente es de poca antigüedad, no existe ese apego y suele costar menos tomar la decisión de encargar el cobro.

 

CAPACIDAD FINANCIERA

 

Otro factor que influye de manera importante a la hora pasar a un cliente a gestión de cobro, es la capacidad financiera de la propia empresa acreedora. Si esta goza de buena tesorería, suele ser menos urgente reclamar el importe de un impagado, porque la empresa no pone en riesgo su capacidad de afrontar sus obligaciones en el día a día. Sin embargo, la cosa cambia cuando no salen los números y la tesorería está bajo mínimos, en ese caso no existe margen para aguantar la situación y la supervivencia de la empresa/negocio puede llegar a depender del éxito en la gestión de cobro de aquellos clientes que hasta ahora han ido pagando con retraso o que deben un volumen importante de las últimas facturas generadas.

 

MIEDO A NO COBRAR

 

En muchas ocasiones, llegan noticias a través de terceros sobre la situación financiera de un cliente el cual por desgracia no está al corriente de pago.

 

Como se suele decir en economía "el dinero es miedoso" y en estos casos la célebre frase se hace más verdadera que nunca, pudiendo espolear la situación tranquila en la que dormía una factura, pagaré, etc…. en el cajón de la mesa. Cuando nos llegan noticias de que la empresa XXXXXX  está devolviendo pagos, suele causar pánico entre sus acreedores, desatándose una batalla por llegar a ser de los primeros en cobrar.

 

Valorando estas situaciones, un gerente de empresa o responsable de riesgos debe mostrar su valía en la toma de decisiones y saber valorar en cada caso la conveniencia de esperar (evaluando el riesgo de ese cliente) o tomar la decisión de concluir la relación comercial con el mismo, en aras de mejorar la tesorería de la empresa con la recuperación del importe impagado.

 

Hay otros factores que pueden determinar la paciencia de una empresa a la hora de reclamar un impagado, antes hemos hablado de la capacidad financiera, bien, a tenor de la misma, debemos valorar que un impagado conlleva unos daños colaterales como suelen ser el pago de impuestos sobre el importe declarado en la factura,  (IVA, Impuesto de Sociedades, IRPF) así como el pago por parte de la empresa acreedora de los artículos y/o materiales vendidos y no cobrados, todo ello con cargo a la tesorería del acreedor.

 

Basándonos en nuestra experiencia, recomendaríamos no esperar más de 90 días desde que se tiene conocimiento del impago, ese tiempo es más que prudencial para que el deudor busque una solución a su problema de tesorería, más allá de ese plazo, se debe valorar que ese cliente tendrá una situación económica muy precaria, así como otros acreedores que seguramente también estarán sufriendo retraso en el pago de sus facturas, con lo cual, su situación se irá agravando conforme pase el tiempo y los acreedores se le vayan echando encima.

 

No olvidemos, que hace ya muchos años dejaron de existir los problemas informáticos que alegaban por entonces los malos pagadores, cuando supuestamente enviaban una transferencia y esta nunca llegaba,  hoy día no existen excusas técnicas gracias al avanzado mundo de la informática y las telecomunicaciones.

 

Desde Servicobro aconsejamos a todos nuestros clientes y por supuesto también a todas aquellas empresas y autónomos que nos siguen a través de los diferentes boletines informativos, redes sociales, blogs de noticias y foros de opinión, que analicen bien a cada cliente y que todo aquel  que no esté al corriente de pago y no pueda regularizar su situación en el plazo de tiempo antes mencionado, opten por iniciar la gestión amistosa del cobro.

 

Ante la duda, es mejor reaccionar a tiempo que llegar tarde.

 

En Servicobro hemos comprobado en diversas ocasiones, como una gestión de cobro iniciada a tiempo y llevada de manera diligente puede resultar doblemente exitosa, por una parte recuperando el importe de la deuda y por otra manteniendo la relación con ese cliente, al cual se le ha hecho entender la situación de manera cordial.

 

Recuerde, ¡el tiempo corre en su contra!.  Cuanto más tarde en reaccionar y encargar la gestión de cobro, menos probabilidades  tendrá de recuperar su dinero.

 

Julio Mena

Coordinador de áreas

www.servicobro.com

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